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En Viterbo, el bulevar del café sabor y arte

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Si de hacer un buen remate se trata en este Bulevar, nada mejor que degustar el aroma del mejor café en «Pinceladas de Sabor» un lugar irresistible para propios y visitantes.

El denominado “Paraíso Turístico” de Caldas, famoso por su túnel de los Samanes en su entrada principal, ha comenzado a renovar sus ofertas para el turismo nacional e internacional a través de un corredor que no solo está lleno de color y naturaleza, sino que conquista con sus sabores y aromas del mejor café, en medio de un entorno lleno de historia y de arte hecho casi al instante por manos de mujeres laboriosas que con su talento cautivan fácilmente a quienes recorren la zona.

Se trata del Bulevar del Café, Sabor y Arte, localizado a tan solo una cuadra del parque principal de Viterbo por la carrera 7ª, el cual se ha convertido en sitio de obligada visita para quienes llegan a esta localidad de amplias y coloridas calles esparcidas por las planicies que dan forma al Valle de Risaralda en medio de un clima primaveral y de soles radiantes convertidos en alucinantes atardeceres.

Quienes deseen adentrarse y recorrer el Bulevar del Café, Sabor y Arte para vivirlo y sentirlo en toda su intensidad, tienen dos opciones fuertes para degustar los mejores manjares de nuestra comida criolla: El Restaurante “La Fonda” de Hugo Restrepo, cuya fachada colonial y armoniosa decoración interna con vistosos colores y objetos antiguos, eliminan cualquier tipo de resistencia para ser presa fácil de los mejores platos y atención que ofrece el lugar, en cuya parte trasera tiene ahora una amplia zona de picni para encuentros de amigos, familiares o empresariales.

La segunda opción para deleitar un buen almuerzo en este Bulevar, se encuentra a escasos 80 metros de la Fonda de Don Hugo por la misma carrera 7ª. Se trata de “Almuerzos al Aire Libre”, un emprendimiento familiar que surgió hace cerca de dos años entre las hermanas Bibiana y Mónica Rincón y doña Gaby López, madre de las anteriores.

A Bibiana se le ocurrió convertir un solar enmontado por la maleza al frente de su casa, en un muy bello jardín gastronómico, cuyo techo está formado naturalmente por la sombra de los tupidos árboles que hacen parte del paisaje complementado por una buena cantidad de mesas, bellamente cubiertas y adornadas por la mejor lencería, que matrona que se respete, puede ofrecer a los comensales durante los fines de semana, pues el lugar solo atiende los sábados, domingos y festivos, aunque quienes quieran hacer una reserva con antelación para un grupo determinado, lo pueden hacer para cualquier día de la semana.

Es de resaltar que además de conquistar a sus comensales con las mejores recetas culinarias de la abuela, Mónica y doña Gaby, también conquistan con sus talentos particulares. La primera tiene al interior de la casa restaurante un taller de joyería que rinde homenaje con sus diseños al paisaje. Mientras que la segunda es una experta bordadora y pintora que también sublimiza el paisaje cafetero con sus creaciones.

Y si de hacer un buen remate se trata en este Bulevar, nada mejor que degustar el aroma del mejor café en «Pinceladas de Sabor» un lugar irresistible para propios y visitantes. Está ubicado en la casa esquinera del sector (carrera 7ª con calle 10) conquistando no solo con los aromas y sabores de sus cafés de origen, sino también con el arte hecho a mano por su anfitriona, Sonia Milena Castaño. El particular estilo de su decoración y el ambiente cultural de su entorno en medio de cálidos paisajes, es tentador para quienes quieran vivir experiencias únicas con la degustación del mejor café y se lleven el mejor recuerdo del también conocido de este Paraíso Turístico.

CAMELOC, EL CIELO DE LA MÚSICA

Es el ícono cultural por excelencia de los viterbeños. Nos referimos a Cameloc una vistosa casa museo que por más de 30 años se ha convertido en lugar de tertulias y encuentros para evocar el pasado del municipio y de buena parte de la región e incluso del país, pues los elementos antiguos que allí se encuentran dan fe de una historia que pocos conocen y se ve plasmada en la exhibición de radios y cámaras de fotográficas antiguas, la colección de más de 6 mil discos de acetato y una vitrola centenaria que perteneció a don Rosendo López Valencia, padre de Nelson López, el inspirador y creador de Cameloc.

Nelson dice estar orgulloso de haberse convertido en el “Quijote” de la cultura de esta población incrustada en el occidente caldense a unos 50 kilómetros de Pereira y 70 de Manizales. Su canto lírico acompañado de guitarra, brota fácilmente para cautivar a quienes llegan atraídos inicialmente por la fachada particular de su casa museo, cuyas paredes en ladrillo puro han sido talladas con los nombres e historias de cientos de personajes que han contribuido al desarrollo de Viterbo.

Cameloc pretendía inicialmente hacer alusión al Camelot de la historia medieval inglesa del Rey Arturo, pero por cosas del destino fue escrita con C y dio pie para que Nelson López dedujera que Cameloc podría significar Cantos y melodías celestiales y lo convirtiera en el Cielo de la Música que es hoy.

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