No es una metáfora: el Paisaje Cultural Cafetero (PCC), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se revela desde el aire como un gigantesco tejido de infinitos bordados verdes. Quienes caminan la región conocen el verde del cafeto, el verde brillante del plátano y el verde oscuro de la guadua. Pero allá arriba, donde los límites los pone la gravedad, el paisaje se multiplica. Hay verdes biche, verdes oliva, verdes profundos que se funden con la neblina matutina y pinceladas ocres donde la tierra descansa. Volar en parapente aquí no es solo un deporte extremo; es una forma diferente, casi mística, de leer la historia de una región esculpida por la mano del hombre y la majestuosidad de la naturaleza.
Uno de los más imponentes lugares para iniciar este tipo de aventura es el mirador El Zarzo, en Apía (Risaralda). Conocido como el ‘Corazón del Viento’, este balcón natural ofrece una panorámica donde las cordilleras parecen olas de mar petrificadas.
Ansermanuevo, en el Valle del Cauca, Buenavista – Quindío, y la Merced en Caldas, ofrecen una geografía única de abismos y cañones profundos donde las corrientes de aire exigen destreza y devuelven a cambio postales inéditas. Volar en estas zonas es asomarse a la herencia de la colonización antioqueña desde una perspectiva que ni los mismos arrieros alcanzaron a imaginar.
El Paisaje Cultural Cafetero se puede caminar, se puede beber en una taza humeante y se puede escuchar en el canto de sus aves; pero solo cuando se contempla desde el cielo, suspendido en el aire, se comprende la verdadera dimensión de este patrimonio: un lienzo eterno bordado con mil matices de verde.
FOTO: ALEJANDRO BERMÚDEZ.
57 314 7144333
voladeroelzarzo@hotmail.com











