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Comer para recordar

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Por: María Camila Correa Torres

El terruño entra por la boca, y si hablamos de Colombia en busca de su esencia y queremos conectar con sus raíces culturales, de seguro una buena manera de transportarte en el tiempo y el espacio es a través de sus sabores y colores auténticos.
El Paisaje Cultural Cafetero se destaca por compilar los sabores de la tierra colombiana, ya que en este lugar hay aires antioqueños, brisas caribeñas y chocoanas, raíces andinas, sabores tolimenses, vallunos y boyacos. Por su ubicación topografía y variedad de pisos térmicos crecen de manera fértil todos los insumos del recetario.
En su ruta gastronómica puedes encontrar desde un viudo de pescado hasta la ancestralidad de una “Gallina Enterrada”, manera que utilizaban los antepasados para cocinar sin agua y sin olla. Las tradiciones culinarias han estado ligadas de generación en generación y a pesar de que el modernismo tecnológico se apodera cada vez más de esta nueva era, las recetas se mantienen en el tiempo y te trasladan inmediatamente a la niñez.
En Colombia no hay cerdo que se escape en la elaboración de una buena morcilla, ni pollo campesino a un suculento sancocho en medio de un paseo de olla en las orillas de nuestros ríos. La trucha y el patacón, hacen también parte de este menú maravilloso que puedes degustar en nuestra zona. Acá nos levantaron fuertes a punta de yuca, papa y plátano, en nuestros viajes mamá siempre nos empacaba un gran fiambre adobado con amor y envuelto en hojas de bijao.

Imagínese tener que salir del país por un tiempo largo, cuánto tiempo resiste un colombiano en el exterior sin una buena cazuela de frijoles con cuncho de manteca, un rico mondongo o una buena mazamorra pilada. Entonces, es ahí donde a través de un sabor puedes trasladarte a casa, a esa finquita con fogón de leña en la montaña, donde al desayuno, almuerzo y comida no puede faltar una buena arepa y unas tajadas maduras.
En el Eje Cafetero un almuerzo tradicional es un homenaje al campesino jornalero y a la mujer de manos curtidas que madruga a diario para cocinar el sustento de su familia, aquí el principio es la tradición, es donde sus sabores amplios se comparten con una buena taza de agua de panela, bebida que ha calmado el llanto al convertirse en el principal ingrediente de un tetero y la inyección energía de nuestros campesinos y deportistas.
Un buen café no puede faltar en el menú de quien habita o visita esta zona andina colombiana. Variadas preparaciones de cafés especiales y los más exquisitos postres a base del grano en hermosos ambientes campestres o urbanos, se hacen irresistibles al paladar. ¡No lo piense dos veces, y déjese abrazar por el sabor a gloria de una gastronomía con mucha tradición!

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